La conducta no siempre es culpa de los criadores de perros
Estos combates, según mostraron las experiencias vividas por los citados etólogos, no suelen ser casi nunca a muerte, porque se desencadena un mecanismo de inhibición de la agresividad, cuando uno de los animales muestra su sumisión al otro.
Si bien podría compararse esta conducta de los lobos con la de las mascotas perros, antes es preciso tener en cuenta que la domesticación de los caninos ha hecho que éstos pierdan instintos o los modifiquen. Pese a ello, es posible en más una oportunidad, apreciar este tipo de conductas.
Algunos no ladran, pero aúllan
Otro hecho interesante, es la ausencia del ladrido en el lobo, quien sólo aúlla. Pero los etólogos explican fácilmente este hecho: el ladrido de las mascotas perro, no sería más que una adaptación a la convivencia con sus criadores de perros los seres humanos.
Las razas caninas fueron conformadas por el hombre en base a cruzamientos y mediante la fijación de rasgos por consanguinidad. Lo que los actuales canes, principalmente en algunas razas, conservarían del lobo, es el factor dominante de esquivez o timidez.
Los criadores tratan de eliminar la timidez, por ser un factor caracteriológico negativo para el hombre, pero el hecho de ser dominante y hereditario, hace dificultosa su eliminación en algunas líneas de sangre.
Sociable por naturaleza las mascotas perros
Es la sociabilidad de las mascotas perros hacia sus criadores de especie humana, quien marca la mayor diferencia entre perros y lobos. No se debe confundir sociabilidad con fiereza, ni fiereza con valentía, el lobo puede ser fiero pero es cobarde, sólo ataca cuando está acorralado o en manada. El perro ha sido capaz de tener el valor de atacar antes que huir, por lo que su utilización en la defensa civil, ha sido una prioridad en este siglo.
Perro que ladra no muerde, dicen muchos criadores de perros
Muchos propietarios de canes creen que porque su perro es peleador con sus congéneres es un animal de gran carácter, comúnmente definido como "malo" y nunca querrán entender que la agresividad injustificada es el recurso de los débiles y los "flojos".
Salir a la calle con un perro peleador es un verdadero problema y es común ver escenas lastimosas de "amos" que no pueden controlar la agresividad de sus mascotas perros cuando divisan que se aproxima otro de sus congéneres. No es un problema del animal, es una falla en la educación, en la que el "alumno" no tiene nada que ver con la incapacidad que puede tener los criadores de perros para prevenir un mal que con el tiempo se transforma en crónico. Es que el perro, es un animal de costumbres y todo lo que se le permite de cachorro, de adulto se convertirá en parte de su rutina. Esta afirmación ha sido demostrada por etólogos y psicólogos varias veces, hasta el punto de convertirse en indiscutible.
Por lo general los perros peleadores son perros mal sociabilizados, generalmente han vivido alejados de otros y han sido consentidos de forma extrema por sus dueños. Lo cierto es que, según comprobaron los etólogos (la etología es la ciencia que estudia el comportamiento animal), la agresividad injustificada es la compensación del miedo y el anima aprende a usarla cuando aparece el estímulo provocador de ese miedo. Es así que el perro peleador trata de mostrar una superioridad ficticia frente a otro perro que se le acerca. Es lo que se denomina evitación, demostrando esa agresividad "fingida" el estímulo que provoca el miedo desaparece y el animal se siente tranquilo y seguro cuando ello sucede.
Vida social muy amplia
Desde cachorro las mascotas perros deben tener una vida social amplia, debe aprender a relacionarse con otros anima les (incluidos sus congéneres) y se debe evitar que desarrolle el instinto de lucha o combate en forma injustificada.
Hay que tener en cuenta que existen razas con mayor tendencia a las peleas. Los nórdicos son jerárquicos, los pastores son menos combativos que los molosos y los Terriers se encontrarían en un punto medio entre ambos, según han demostrado diversos test de carácter, efectuados por psicólogos europeos. Pero la raza no justifica la agresividad, ya que, sostienen estos profesionales, el carácter es la interacción de los comportamientos innatos y aprendidos, y entre estos no debe encontrarse la utilización de la agresividad sin justificación natural y social.