Perro de Caza
 
 

Perro de Caza

En el interior de nuestras fronteras, el humilde y valiente perro de caza debería ser objeto de un verdadero, auténtico y emotivo homenaje, nada inmerecido si tenemos en cuenta el poco menos que abandono al que le sometemos fuera de la temporada hábil de caza, ya que, como todos sabemos, son contados los ejemplares que conviven en un ambiente familiar o cerca de sus dueños; sin embargo, nada de ojo por ojo y diente por diente: ellos nos dan todo de forma desinteresada.
Es paradójico pensar que los que no son perros cazadores, son atendidos, cuidados, respetados y queridos por su dueños; son presentados en certámenes de belleza, exposiciones, concursos... y respetados a nivel social.

 
 
 
 
Perro de Caza
 
 
 
Perdiz roja

No sé que pasa en el verano que atrae mucha gente a la caza. La caza en esa estación, al menos tiene la utilidad de desentumecer nuestros músculos, ateridos por la veda y, sobre todo, nos permite preparar a nuestros canes para la caza de la de la perdiz roja.
Durante agosto y septiembre podemos considerar en forma a nuestro perro de caza para afrontar la batalla con las rápidas patirrojas.
Con mucho, la caza de la codorniz es el método que más depura el trabajo de nuestros perros cazadores y que con mayor facilidad permite al dueño entrenarlo; a la vez que esta caza presupone que el perro esta en un estado óptimo.
En esto último, contamos con la colaboración de la falta de agua, sequedad del terreno y lo hiriente de las rastrojeras ante la desveda general.

 
 
 
Picos fuertes y rojos

La general hace huir de nuestras perchas el elevado número de picos que en la media veda suelen aparecer; sólo unos cuantos que hacen un deleite atraparlos con el perro de caza.
Son lances que rememoramos en la obligada veda y que hacen, si cabe, apreciar más aún a nuestros compañeros de cuatro patas.
Son jornadas en las que los perros cazadores no tienen que soportar tantas fatigas; el clima se suaviza con las primeras lluvias y su nariz vuelve a sentir la humedad del aire.
Lo que antecede no quiere decir que su trabajo sea menor, pero la suavidad del clima le facilita las cosas: las piezas de la general (perdices, liebres y conejos) tienen mayor olor que la codorniz.
Los cazaderos ya no son tan ardientes, secos y sin agua como en el verano, los suelos están muy áridos.
Por otra parte, son piezas menos proclives a permanecer escondidas, levantándose con más facilidad; por contra, son más resistentes a los disparos, lo que aumenta, en gran medida, la dificultad de los cobros.

 
 
 
 

No todos los perro de caza son perros cazadores

Cazar con perro de caza no es una modalidad venatoria apta para todos. La caza hay que practicarla por sí mismo o como mucho, dos o tres cazadores y siempre acompañados de nuestros grandes amigos los perros.
Cazar perdigona con perros cazadores es muy buena idea, aún cuando haya quienes para cazar de mano perdices, conejos o liebres, prefieran hacerlo sin perro.
Entiendo que la efectividad de este sistema es aún menor, sobre todo en cazaderos muy experimentes, en los que las piezas saben que su mejor defensa es permanecer encamadas.
Y si de conejos se trata, jornadas en las que los resultados suelen ser nulos sin el servicio de un perro de caza que los levante.

Perros cazadores bien entrenados

La caza de la media veda es la mejor preparación para una buena venatoria, la de la perdiz roja. El perro es puesto a punto, al igual que el propio cazador, y así pudiendo afrontar con mayores posibilidades de éxito las cansadora jornadas, ladera arriba y ladera abajo, en pos de nuestras patirrojas.
Los que por carecer de perro han cazado la codorniz a punta de bota ignoran el maravilloso trabajo que el perro de caza realiza en este genero, en el que es ajustado a la verdad decir que todo el trabajo lo realiza el perro.
Para demostrar lo anterior sólo hay que recordar esos ejemplos tan múltiples como ilustrativos en los que medianos cazadores con buenos perros obtienen numerosas cuelgas y, en cambio, fenomenales tiradores, con perros mediocres o sin can, consiguen escasos o nulos resultados.
Los tiradores encuadrados en el ejemplo anterior intentan suplir la carencia denunciada asistiendo, con regularidad, a los tan de moda ojeos de perdices, en los que las perchas son mucho más nutridas...si bien no dejan el mismo sabor que tres o cuatro perdices cazadas a pulso, tras el rabo de nuestro perro.

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