FumadorEs interesante hacer un estudio de la personalidad y características de los fumadores, en la misma forma que se hace con los alcohólicos, o adictos a diversas drogas, obeso, etc. El hábito de fumar, generalmente abarca un período de tiempo prolongado, de muchos años, durante los cuales el fumador adopta distintas modalidades. |
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Iniciación Generalmente las primeras experiencias en el fumador son desagradables, producen tos, dolor de cabeza, vómito, depresión, etc., como resultado de la acción tóxica del humo sobre el organismo y la natural reacción defensiva de éste. Esta iniciación habitualmente se realiza de joven, comienza en la edad escolar o más frecuentemente en el período liceal, afectando por igual a ambos sexos ya en muchos países. La mayoría de los niños y jóvenes que se reconocen como fumador, que hemos encuestado, declararon que practicaban el hábito porque era moda, porque sus padres y amistades lo hacían, porque les producía sensación de Bienestar y tranquilidad, sobre todo en momentos de nerviosidad, irritación o depresión, por imitación a personas que admiran, para contrariar a sus mayores, por no despreciar la invitación y estar más integrados con los compañeros de grupo, o porque les daba confianza y sensación de madurez, etc. |
Repetición, acostumbramiento y gratificación La repetición del fumar, atenúa y hace desaparecer estas primeras manifestaciones desagradables en el fumador, por un mecanismo defensivo y de acostumbramiento progresivo. Las sustancias inhaladas y absorbidas, particularmente los alcaloides como la nicotina producen modificaciones metabólicas de tal entidad, que se traducen por una sensación de gratificación y que se manifiesta además, por la necesidad de repetir el hábito, al transcurrir un período de tiempo variable. Estas sustancias, han pasado a tener un lugar importante en el proceso metabólico normal del fumador, que afectará su psiquismo y fisiología general. Durante un período, habitualmente largo, de varios años, el fumador va aumentando progresivamente el número de cigarrillos que fuma por día, llegando en muchos casos a ser de varias cajillas diarias. La tolerancia en general es grande y agrava con el tiempo la acción tóxica. Dependencia y alteración fisiológica Al cabo de un tiempo, se crea en el fumador, un estado de dependencia al cigarrillo, que en muchos casos es fisiológica y en otros psíquica, constituyendo en los grados extremos casos similares a la drogadicción. La funcionalidad del aparato respiratorio y del circulatorio central y periférico se puede afectar y con el tiempo se va instalando un déficit progresivo.
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Repercusion patologica del Fumador |
El fumador con el tiempo se ve afectado por enfisema, bronquitis crónica, cáncer de pulmón, laringe y otras localizaciones, coronopatía isquémica, arteritis obliterante, etc. Por otra parte el fumador que padece de úlceras gastro-duodenales, los diabéticos, los tuberculosos, los anémicos, dificultan por este hábito su proceso de recuperación. Las embarazadas fumadoras, también por ello, perturban la normal evolución de su gestación. Todas estas personas constituyen un numeroso grupo que se denominan: fumadores de alto riesgo. El abandono del hábito de fumar en ellos, debe ser objeto de una imperiosa, inmediata y estricta indicación médica. En este período de la evolución de un fumador, muchos son los que espontáneamente dejan de fumar, al apreciar objetivamente, que son mayores los desagradables efectos, que la gratificación que obtiene fumando. En esta etapa del fumador, el abandono del hábito permite recuperar algunas deficiencias pero no otras. |
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Se impone como una responsabilidad del momento, la creación de servicios para ayudar a los fumadores a abandonar e! hábito, como ya se está haciendo en más de 20 países. Invalidez y mortalidad prematura Con los años, la vida del fumador se acorta. En efecto, se ve expuesto a contraer prematuramente enfermedades que producen.su fallecimiento en forma anticipada, originando en muchos de ellos, prolongada y creciente invalidez respiratoria y cardio circulatoria. Tipos de fumadores La práctica ha mostrado que los fumadores son diferentes entre sí, y que presentan modalidades comunes, que permiten caracterizarlos y agruparlos, para su mejor estudio y tratamiento. |
A- Así está el fumador que practica el hábito porque éste le estimula, para la acción. Son personas que siempre encienden un cigarrillo, antes de emprender una tarea importante. B- Otros fumadores acuden al cigarrillo buscando calma, en los momentos de gran tensión mental o emocional, como válvula de escape para estos estados. C- Hay fumadores insaciables, que consumen un cigarrillo tras otro, casi sin pausa y a veces pueden tener dos encendidos a la vez sin darse cuenta. Siempre andan con un cigarrillo entre sus dedos y fuman automáticamente como robots. Tienen gran dependencia psíquica al cigarrillo y encuentran dificultades para trabajar si no fuman. D- Otro fumador en cambio, fuman en forma moderada, principalmente en actos sociales o cuando los invitan. Son personas que pueden dejar de fumar por períodos de tiempo, sin afectarse por ello. Se diría que tienen una modalidad amorfa de fumar. E- Algunos fuman y disfrutan del cigarrillo cuando se encuentran cómodos, luego de comer, o viendo la televisión, o cuando tienen una buena noticia. Generalmente los Rimadores, a diferencia de lo que ocurre con los adictos a las drogas o al alcohol, son personas bien equilibradas psíquicamente, a las cuales el hábito puede crearles un estado de dependencia, a veces muy acentuado. Pero esta también el fumador que es neurótico, o padece de diversas psicopatías y donde el hábito de fumar es tan sólo un signo más, dentro del variado conjunto patológico que padecen. Esto conviene tenerlo muy presente al hacer los tratamientos correspondientes. Como vemos, el cigarrillo se usa en las más diversas circunstancias y con distinta finalidad de acuerdo con los individuos. El conocimiento de estos tipos de fumadores es una importante labor previa, para el adecuado tratamiento de los mismos. Además, entre el que es fumador, hay personas que tienen plena y clara conciencia del mal que este hábito causa en su salud, en tanto que otros tienen una ignorancia total sobre el tema. El conocimiento de este nivel informativo previo, es también fundamental para tratar a los fumadores. Desde ahora, debiera usarse el término tabaquista, para aquellos fumadores que tengan dependencia al hábito muy manifiesta y síntomas de que su salud está afectada por ello, en la misma forma que se usa la palabra alcohólico para el bebedor crónico.
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La motivación de fumar para el fumador El acto de fumar un cigarrillo, está determinado por un conjunto de circunstancias intrínsecas y extrínsecas. Las primeras, dependen de las personas y su modalidad como fumador (estado anímico depresivo o excitado, de alegría o tristeza, cansancio, angustia, etc.), y las segundas, de factores externos (fiesta o celebración especial, invitación a fumar, encuentro con un amigo o amiga, tomar un café, etc.). Esa conjunción de circunstancias externas e internas, es la que determina cuándo se encienden los cigarrillos y son propias de cada persona, de acuerdo a su modalidad y a su comportamiento como fumador. Este conocimiento es también básico para aplicarlo al tratamiento de los fumadores.
Todo fumador, en mayor o menor grado, está expuesto a dos riesgos: A desarrollar un estado de dependencia al tabaco, que en los grados más acentuados, es similar a la drogadicción que producen el alcohol, los psicofármacos o los estupefacientes. A sufrir, también en virtud de una sensibilidad o propensión individual, los efectos de enfermedades que en forma prematura causa el tabaco a el fumador (cáncer de pulmón, de laringe, cardiopatía isquémica, bronquitis crónica, enfisema, etc.). Los riesgos son mayores, cuando existen simultáneamente las dos propensiones en la misma persona. La dependencia, en este caso a la nicotina, se explicaría por un mecanismo semejante a la forma de actuar de otros alcaloides y que aún no conocemos en sus detalles más íntimos. Muchos fumadores quieren dejar de fumar Diversas encuestas nos han permitido saber que el 50% de los fumadores adultos de ambos sexos desean dejar de fumar, pero no saben ni cómo, ni dónde hacerlo. En cambio en los estudiantes liceales que se han declarado como fumador, tan sólo el 17% de las niñas y el 16% de los varones manifestaron deseos de abandonar el hábito de fumar. Asimismo, a través de encuestas, hemos podido apreciar que un elevado número de fumadores ( 50 a 60%) variable de acuerdo a la edad, profesión, etc., desea recibir información reciente sobre el tema del tabaquismo. Los que dejan de fumar Los estudios epidemiológicos han mostrado que un 19% y un 18% de la población masculina de los Estados Unidos y del Uruguay respectivamente, dejaron de fumar. El porcentaje es menor en la población femenina (8% en Estados Unidos y 5% en Uruguay). Estas características dadas por el sexo, deben ser tenidas en cuenta en los servicios para tratamiento de el fumador. Varios documentados estudios, han demostrado que la salud de los ex-fumadores mejora, en relación a la de los fumadores. Más Info: El Fumador
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