Tipos de Peces

 

 

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Tipos de Peces

La manta

La manta, pese a su tamaño y su envergadura auténticamente impresionantes, es por completo inofensiva. Y, no obstante, muchos pescadores la apodan todavía “diablo de los mares” o “raya vampiro”... entre los cubanos ha sido objeto de toda suerte de supersticiones: se pretende que tiene poder de hipnotizar a los imprudentes, y hasta que lograba saltar a las embarcaciones para hundirlas. El pescador que ha arponeado a uno de estos gigantes tipos de peces (el espécimen más grande capturado hasta ahora tenía una envergadura de siete metros y pesaba alrededor de dos toneladas) no tarda en comprobar su increíble potencia. Para una manta en la que se ha hundido un arpón, hacer volcar una barca es asunto de unas cuantas contorsiones... Se piensa que la función de las dos protuberancias carnosas, especie de cuernos arrollados en espiral que van de una a otra parte de la cabeza, es la de canalizar hacia la boca el agua cargada de pequeños peces y plancton. Estos grandes batoideos, lejos de intentar sistemáticamente sumergir a los tipos de peces bajo las ondas, prefieren con toda seguridad gustar de las delicias de la natación rápida.

 
 
 
 
Tipos de Peces
 
 
 

La raya de aguijón

La mala reputación de la raya pastinaca se explica sin esfuerzo. Este pez presenta, en efecto, a guisa de aleta caudal, un temible látigo, más largo que el cuerpo. En el arranque de este apéndice se insertan uno, dos o tres aguijones planos, equipados con pequeños dientes acerados recubiertos de una mucosidad tóxica, que puede provocar en el hombre serios trastornos y a veces la muerte. Nuestros prejuicios al encontrarnos con estos tipos de peces tienen su origen principalmente en el total desconocimiento del uso exacto que hace del arma formidable con que la ha dotado la naturaleza. La pastinaca (Trygon pastinaca) no ataca en ningún caso al nombre, del que huye cuando se le acerca. Su aguijón, dispuesto de tal manera que sólo le permite rechazar a un enemigo situado sobre ella, no le sirve sino para fines defensivos, y no ofensivos. Sólo cuando su vida está en juego, y únicamente en este caso, agita con violencia la cola, buscando herir al importuno. Para procurarse sus presas, nunca recurre a su arma. Por otra parte, se nutre de moluscos y de crustáceos, que aspira y tritura con su ancha boca ventral y no de otro tipos de peces.

 
 
 

El pez pica y el pez espada

Los marlines, o peces pica, pueden resultar sumamente peligrosos cuando se han dejado prender en el anzuelo de un pescador, pero ésta es la única ocasión en que manifiestan una agresividad que su talla y su fuerza de estos tipos de peces bastarían para corroborar. El pez pica de rayas negras de la fotografía se debate hasta el límite de su resistencia. El anzuelo se ha hincado a fondo, y, pese a la firmeza con que el pescador mantiene su sedal, el animal no se declarará vencido hasta que haya sido izado a bordo. Y aun exhausto, con sus últimas fuerzas, continuará golpeando el aire durante largos minutos... Los tipos de peces pica y sus parientes los peces espada son absolutamente capaces de atacar al hombre, a su embarcación o a cualquier otro objeto que les inquiete o les amenace. Se les ha visto ensartar literalmente a los pescadores después de haber sido arrojados sobre el puente de un barco, cuando se trataba de darles el golpe de gracia. Hace algunos años, en el curso de una de sus expediciones, el submarino de investigaciones Alvin fue ensartado por un pez espada; naturalmente, murió en el empeño. En cuanto al Alvin, tuvo que ser reparado.

 
 
 
 

La anjova

De todos los animales marinos, las anjovas son quizá los más “sanguinarios”, contando con que este adjetivo tenga un sentido aplicado a las bestias. Estos peces, de vivos movimientos, que nadan rápidamente, no matan sólo para comer. Se les ha sorprendido “asesinando” sin motivo aparente. Mucho tiempo después de haber aplacado su hambre, continúan con la carnicería, dejando tras de sí un dramático rastro de diferentes tipos de peces muertos, destrozados o agonizantes. Se supone que esta abundancia de sangre vertida es la que mantiene su verdadero frenesí de muerte. Este animal, cuando muerde el anzuelo, se debate con vigor, salta, se retuerce y se enfurece violentamente al final del sedal. Una vez capturado y arrojado al puente del barco, todavía es capaz, en un último sobresalto, de arrancar un dedo al pescador imprudente.

Uno de los mas exoticos de los tipos de peces

Tipos de PecesLos peces voladores

Están también los tipos de peces voladores (en particular los exocétidos) han sobrevivido a millares de años de depredación: su aptitud para salir completamente del agua y planear en el aire durante bastante tiempo -el suficiente para descorazonar a sus perseguidores- ha sido la causa. Si continúan evolucionando en este sentido, no es imposible que puedan, en un lejano porvenir, volar durante varios minutos, aunque para esto sería preciso que adquirieran músculos “alares” que les permitieran prolongar su trayectoria batiendo las aletas... En el curso de su vuelo planeado, los exocétidos se elevan a alturas no despreciables..., diez metros por encima del nivel del mar en algunos casos raros; la media es de cinco o seis metros. Se lanzan hacia la superficie a velocidades del orden de cincuenta kilómetros por hora, y son capaces de recorrer por el aire más de doscientos cincuenta metros. Los vuelos de sesenta y setenta metros son, sin embargo, más corrientes, y pueden repetirse varias veces en un intervalo muy corto.

Cazador y casado

El vuelo de los diferentes tipos de peces voladores se efectúa en el curso de varias fases sucesivas: primero acelera y se arquea para hendir la superficie; luego, el lóbulo inferior hipertrofiado de su cola, siempre sumergido, bate enérgicamente, lo que le permite acelerar todavía más, y después, su cola se apoya en el agua, mientras que su cuerpo, ya en el aire, ofrece una resistencia mínima al avance. Cuando su velocidad es suficiente, despliega sus anchas aletas pectorales como unas alas, lo que asegura su despegue. Entonces es “aéreo”, y se sitúa a favor del viento y los remolinos ascendentes a lo largo de las olas, como un ave marina. Cuando pierde altura y roza de nuevo la superficie, su aleta caudal entra una vez más en acción y, batiendo el agua rápidamente, le permite un segundo vuelo, luego un tercero... Para burlar a los depredadores que le persiguen bajo la superficie a estos tipos de peces, a través de la cual continúan percibiéndolo, particularmente los corifenos, el pez volador efectúa un cambio brusco de dirección en el curso de su vuelo.

 
 
 

El salmón

Cuando el salmón llega a la época de su madures sexual, toma el curso de su viaje a contra corriente hacia los lugares de desove, los salmones adultos nadan a una velocidad media de ocho kilómetros por hora en los ríos torrenciales, cortados por saltos de agua y rápidos espumeantes. Notable hazaña... Llega a una cascada y el salmón salta hasta alturas de tres y cuatro metros. Para algunos de estos tipos de peces, la muralla es infranqueable: luchan hasta el agotamiento final. Los que llegan son verdaderos atletas: para franquear una cascada de tres metros de altura, el animal debe desarrollar una velocidad vertical de veinticinco kilómetros por hora. Ahora bien, los ríos son generalmente poco profundos y, para alcanzar semejante régimen, el pez no cuenta más que con dos posibilidades. La primera es acelerar horizontalmente en la proximidad inmediata de la superficie, y tomar impulso gracias a un poderoso esfuerzo de las aletas pectorales. La segunda consiste en nadar sobre un flanco, con un movimiento de rotación, y arquearse fuertemente antes de lanzarse en el aire, al precio de una suprema expansión del cuerpo entero... En ambos casos de estos tipos de peces, el salmón utiliza a la perfección los violentos remolinos que se forman en la base de la caída de las aguas.

El rubio

Las aletas pectorales de los rubios (llamados también borrachos o escaches) y de las triglas acorazadas, como las de la mayoría de los peces, participan en la locomoción y desempeñan un papel estabilizador. En los rubios, los tres primeros radios que las componen (los situados más bajos) están libres e independientes del resto de la aleta. Dotados de terminaciones nerviosas, son capaces, por ello, de “reconocer” las moléculas de diversas materias que van a la deriva a través de las aguas. Estos radios espinosos constituyen un órgano sensorial táctil a la vez que gustativo. Algunos de estos tríglidos presentan además dos barbillas bajo el mentón, órganos también del gusto o del olfato. Estos tipos de peces, habituales en el Atlántico y el Mediterráneo, viven a profundidades a veces notables, manteniéndose en movimiento casi siempre sobre el fango o la arena; allí remueven con las barbillas los materiales del fondo en busca de gusanos y crustáceos, de los que se nutren. Cuando nadan, en cambio, mantienen sus barbillas pegadas a la región pectoral.

Los peces gregarios

Unos cuatro mil tipos de peces (entre las más de veinte mil registradas por los taxonomistas) son gregarias, es decir, se desplazan en bancos más o menos compactos, en los que cada individuo colabora en mayor o menor grado al interés común. Para tratar de comprender el mecanismo que permite a los peces nadar uno junto a otro, sin interferir los movimientos de sus vecinos, hay que recordar previamente que el agua es incompresible y, en cierta medida, transparente. Parece que estos dos factores concurren a la coherencia y al orden riguroso de las formaciones cuando se desplazan. El segundo factor pone en juego el órgano de la visión. La función primordial de ésta, en lo que se llama el “mantenimiento prolongado de la orientación paralela”, fue un hecho incontrovertido durante muchos años. Pero los tipos de peces gregarios a los que se les taparon los ojos continuaban, sin embargo, nadando en bancos regulares, aunque adoptando, ciertamente, formas desacostumbradas. Se necesita, pues, algo más, y la incompresibilidad del agua hace pensar inmediatamente en la línea lateral. En el caso de los peces que se desplazan entre aguas turbias, no cabe duda de que el sistema de la línea lateral condiciona la homogeneidad del banco. Por lo demás, para convencerse basta pensar en los largos desplazamientos nocturnos de los peces migratorios gregarios.

Se han llevado a cabo diversas experiencias con tipos de peces a los que se les privaba alternativamente de la posibilidad de servirse de su sensibilidad a las ondas de presión o de su sentido de la vista. En el primer caso, se mostraban absolutamente desorientados. Cuando se les dejaba utilizar el sistema de la línea lateral, por el contrario, se congregaban en auténticos bancos. En las zonas en las que la visibilidad es mediocre, los peces pueden, gracias a esta línea lateral, mantener con sus vecinos inmediatos una separación constante. Si los individuos nadan muy cerca unos de otros, los remolinos producidos por los movimientos natatorios perturban el avance de sus vecinos. El banco acabaría así por deshacerse, por estirarse en largas líneas en las que los animales, a veces muy alejados entre sí, avanzarían en fila india. En las aguas claras, en las que el banco se ensancha, la visión vuelve a asumir una mayor importancia.

Los peces planos

Tipos de PecesLos tipos de peces planos, o pleuronectiformes, tienen el cuerpo aplanado lateralmente, y no dorsoventralmente, como pudiera parecer a primera vista. A diferencia de los peces discoidales, no nadan verticalmente en alta mar sino que viven sobre los fondos, acostados sobre uno de sus flancos: el derecho (rodaballo, rémol) o el izquierdo (halibut, limanda, lenguado, lengua lisa, solía, sollo). En el curso de su estado larvario, el pez plano no difiere fundamentalmente de las especies de simetría bilateral. Los jóvenes lenguados o sollos viven en alta mar y tienen sus ojos situados normalmente, es decir, uno a cada lado de la cabeza. Luego, de forma progresiva su “fisonomía” se modifica. Se aplastan; uno de los ojos emigra hacia el otra flanco; su boca se sitúa oblicuamente y se tuerce en una especie de rictus. Se hunden hacia el fondo para llevar allí una existencia conforme a su extraña morfología, existencia poco movida, por supuesto, y prácticamente sin riesgos. Los tipos de peces planos, recordémoslo, saben disimularse bajo una fina capa de arena (únicamente sus ojos, que acechan a las presas y a los depredadores eventuales, quedan al descubierto).

 

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