Salud y Sexualidad
 
 

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Salud y Sexualidad

Las causas que impiden concretar un sueño

Casi un 15 por ciento de las parejas no pueden concebir. Si este es su caso, lea con atención. Tal vez detecte la raíz de su problema que quizá se encuentre en esta sección del sitio con respecto a la salud y sexualidad.

 

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Se define como matrimonio estéril o infértil aquel que no ha logrado el embarazo luego de un año de intentarlo. Esta espera se debe a que la reproducción humana es baja si se la compara con la de otras especies animales. La eficacia en los seres humanos es de alrededor del 20 por ciento por mes; y al cabo de doce meses el 80 u 85 por ciento de las parejas logra el embarazo. El resto (20 a 15 por ciento) es lo que se considera como parejas estériles. La causa puede estar en uno o varios de estos factores de la salud y sexualidad:

A) Factor espermático: la calidad y la cantidad de espermatozoides puede ser deficiente. Se estudia por medio de un espermograma y luego se busca el origen del problema en:

• Deficiencia testicular primaria (el testículo no responde a las hormonas para fabricar espermatozoides). Tratamiento: según los estudiosos en salud y sexualidad recomiendan la fertilización asistida.

• Deficiencia debida a enfermedades hormonales que repercuten sobre el funcionamiento de los testículos (enfermedades de la glándula tiroides, de las suprarrenales, diabetes, etc.). Tratamiento: corregir la disfunción hormonal.

• Enfermedades infecciosas: La producción de espermatozoides en lo que nos hemos podido informar con respecto a la salud y sexualidad es afectada por alguna bacteria. Tratamiento: antibióticos.

• Enfermedades vasculares (varicocele). En los testículos existe un problema de circulación de la sangre que impide la buena movilidad de los espermatozoides. Tratamiento: quirúrgico.

 

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• También es importante en la salud y sexualidad las alteraciones de hábitos nutricionales, intoxicaciones, etc.

• Deficiencia en la conducción de los espermatozoides desde los testículos hasta la eyaculación. Tratamiento: quirúrgico y fertilización asistida.

• Difusiones en glándulas que intervienen en la producción de semen y son fundamentales para la salud y sexualidad (próstata y vesícula seminal). Tratamiento: médico.

• Difusión en la eyaculación (factor coital). La eyaculación no es buena debido, por ejemplo, a una falla en la erección. Tratamiento: médico quirúrgico según el caso.

• Alteración inmunológica. Dentro del organismo del hombre hay anticuerpos que atacan la normal producción de espermatozoides y esto se tiene consecuencias directas en la salud y sexualidad. Tratamiento: médico o fertilización asistida.

B) Factor ovulatorio: Primero se evalúa la calidad del óvulo con análisis hormonales, ecografías, verificación de la temperatura basal o una biopsia de endometrio.

Las fallas en la ovulación pueden deberse a diferentes motivos y a veces a más de uno. Por ejemplo:

• Problemas en el ovario (en la salud y sexualidad los quistes son comunes, por ejemplo) Tratamiento: Médico o quirúrgico, según el caso.

• Problemas en las glándulas productoras de hormonas que desencadenan y regulan la ovulación (hipotálamo, hipófisis, tiroides, suprarrenal) Tratamiento: se administran hormonas que sustituyen la falta de producción hormonal, o que directamente estimulan la ovulación, como la progesterona.

• Hiperprolactinemia, o para decirlo más claramente, demasiada producción de la hormona prolactina. Los índices muy elevados de esta hormona pueden interferir con la ovulación y por relación en la salud y sexualidad. Tratamiento: administración de medicamentos que inhiben o anulan los efectos producidos por esta hormona aumentada.

• Problemas en el endometrio. El endometrio es la túnica mucosa que recubre el útero y juega un papel fundamental durante la ovulacin. Tratamiento: según la deficiencia, verificada a través de una biopsia, puede ser médico u hormonal.

C) Factor útero-tubo-peritoneal: Tanto el útero, las trompas, como la cavidad pelviana deben preservar sus condiciones anatómicas y funcionales para permitir el embarazo y tener una buena salud y sexualidad. El estudio de este factor se realiza con una radiografía específica del útero y las trompas, llamada histerosalpingografía. Otro estudio alternativo es la laparoscopía. Este consiste en realizar una pequeña incisión en la zona umbilical femenina e introducir en ella una diminuta fibra óptica para observar de cerca las posibles anormalidades. Veamos qué se puede diagnosticar en base a estos estudios.

• Adherencias y obstrucciones tubarias: son tejidos que alteran la salud y sexualidad es decir, la normal captación del óvulo por parte de las trompas o interfieren en el recorrido del óvulo-espermatozoide para su encuentro. Tratamiento: se utiliza la cirugía traslaparosc ópica es decir en base a la técnica de laparascopía o microcirugía y en los casos que estas técnicas no ofrezcan soluciones reales se recurre a la fertilización asistida.

• Endometriosis: es una afección caracterizada por la presencia de mucosa uterina (endometrio) en una zona diferente a su localización normal. Esto interfiere en la salud y sexualidad tanto en el normal funcionamiento del factor tubo-peritoneal como en el de los ovarios y las hormonas. Tratamiento: con medicamentos específicos o médico-quirúrgico (cirugía para eliminar el exceso de mucosa).

La fertilización de la salud y sexualidad

Salud y SexualidadD) Factor espermomigración o fertilización: Los espermatozoides depositados en la vagina deben recorrer un largo y agotador camino hasta llegar a encontrar el óvulo en la trompa. Para que esto suceda deben coincidir diferentes circunstancias:

1) La mujer produce en el cuello del útero una sustancia llamada moco endocervical que permite el ascenso de los espermatozoides de la vagina al interior del útero.

2) Los espermatozoides deben tener, al ser eyaculados, una movilidad, velocidad, dirección y cantidad mínima adecuada (factor masculino) para poder realizar con éxito el recorrido y fertilización.

Las fallas de este punto en la salud y sexualidad pueden deberse a un mal estado del espermatozoide (factor masculino) o a fallas del moco por ser inadecuado por mala composición molecular o por la presencia de anticuerpos contra el esperma (factor inmunológico). Estos factores se tratan, según cada caso, con hormonas, antibióticos o corticoides.

Existen estudios de presunción de salud y sexualidad de fertilización como el Test de Hámster (se prueba en laboratorio si el espermatozoide es capaz de penetrar el óvulo de un Hámster, fisiológicamente similar al humano), de morfología espermática (se verifica si los espermatozoides tienen características normales), test de sobrevida (se chequea cuánto tiempo permanecen con vida los espermatozoides dentro de la vagina) y algunos otros.

 
 
 

E) Factor Psicológico: En la salud y sexualidad los órganos reproductivos están influenciados por el sistema nervioso central. De allí la importancia de este factor. En este caso, el tratamiento debería ser monitoreado por un psicólogo, una vez que se haya descartado cualquier otra causa.

F) Factor genético: Los matrimonios con esterilidad deberían realizar estudios cromosómicos para descartar este factor. Si bien no hay una terapéutica que pueda revertir sus características genéticas, es muy útil para el pronóstico y el enfoque del tratamiento de la salud y sexualidad, saber si hay una falla cromosómica que disminuya o altere su potencial fecundante. Cuando no se consiguió diagnosticar la causa (10% de los casos), la pareja es catalogada como ESCA (Esterilidad Sin Causa Aparente). En estos casos, así como también cuando la causa en extremadamente severa o ante el fracaso reiterado de los tratamientos convencionales, se recurre a las técnicas de fertilización asistida como: Fertilización In Vitro (FIV), Transferencia de Gametos en Trompas de Falopio (GIFT), PROST, TET, etcétera.

 
 
 
 

Tres secretos para que el sexo sea siempre feliz

La complementación sexual es algo que ambicionan muchísimas parejas, aun aquellas que han convivido juntas durante cierto tiempo. Sin embargo, eso no siempre es posible. Ocurre que hombres y mujeres sienten el sexo de modo diferente, por lo tanto es necesario tener en cuenta las necesidades del otro para conseguir nuestro propio placer y tener una buena salud y sexualidad. A continuación tres reglas de oro que lo ayudarán para que el erotismo en su pareja sea siempre de bueno para arriba.

• Establezca relaciones duraderas

El mejor sexo es el que se desarrolla en base a la confianza y a la afinidad, no sólo física, que existe entre dos personas. A la mayoría de la gente le lleva mucho tiempo abandonar sus inhibiciones, sintiéndose suficientemente libres el uno hacia el otro como para incursionar en nuevas experiencias, sean distintas posiciones o técnicas más audaces. En la salud y sexualidad el buen sexo también comprende la necesidad de dar; en otras palabras, es el deseo de brindarle al otro lo que lo hace feliz y satisface plenamente. Y esto también lleva cierto tiempo.

Alcanzar un nivel de intimidad en el que no nos avergoncemos de conversar con nuestra pareja acerca de nuestras más escondidas fantasías y en el que sepamos explorar sabiamente cada centímetro de su cuerpo y su alma, es algo que sólo se logra en las relaciones duraderas.

• Sepa reconocer las diferencias entre usted y su pareja para tener una salud y sexualidad excelente.

Parece como si la naturaleza hubiese puesto todo su empeño en lograr que hombres y mujeres sientan el sexo de manera absolutamente diferente. Incluso se excitan de distinto modo.

La excitación masculina comienza en el placer visual. La femenina, usualmente no. Las mujeres avanzan en la escala de la excitación tocando, acariciando y manteniendo, en general, un juego previo bastante prolongado. El hombre, además, se excitará rapidamente, mientras que la mujer lo hace en forma mucho más lenta. La salud y sexualidad en la fase del orgasmo sucede exactamente lo mismo: con escasas excepciones, el hombre (salvo que aprenda a controlar) se lo alcanza con cierta rapidez. A la mujer le lleva mucho más tiempo llegar a ese punto. Como si todo esto no fuera suficiente, la mujer suele distraerse mucho más fácilmente durante el intercambio sexual. Están las que en plena sesión erótica piensan en la comida de la noche o en las cuentas que tendrán que pagar al día siguiente y esto no contribuye a tener una buena salud y sexualidad. Para muchos sexólogos, esto tiene una explicación: en tiempos prehistóricos, mientras los hombres estaban entretenidos en el sexo, las mujeres eran extremadamente vulnerables al ataque de otra tribu. Por lo tanto, alguien debía mantener un estado constante de alerta. Si se le pregunta a cualquier mujer con hijos pequeños cómo están sus cinco sentidos cuando hace el amor, le dirá que parte de su cerebro está atento al menor signo de llanto de alguno de sus niños. Todo esto prueba que existen infinidad de diferencias en las respuestas entre hombres y mujeres que llevan a que el sexo no siempre sea bueno. Para mejorar la salud y sexualidad, lo ideal sería que ambos estén preparados para hablarlo y que cada uno esté dispuesto a ceder parte de sus ansiedades en beneficio del placer del otro.

• Adopte posiciones cómodas para ambos

La mayor parte de los especialistas coincide en señalar a las posiciones en que la mujer se coloca sobre el hombre como las mejores para el placer de la salud y sexualidad de los dos. Cuando la mujer se coloca de esta forma el sector más sensitivo del aparato genital es estimulado fácilmente. La mayor parte de las parejas que practican esta técnica aseguran que la mujer alcanza más rápidamente el orgasmo. Los hombres, en tanto, ven facilitado el control eyaculatorio ya que la posición no les exige demasiados movimientos. Tiene, por otra parte, una connotación erótica muy importante: el hombre, como ya explicamos, encuentra mayor excitación en el placer visual y es en esta posición que puede observar con mayor atención el placer de su compañera. Para la salud y sexualidad de la mujer, en tanto, tiene una ventaja más: su pareja puede acariciarle el cuerpo cómodamente, mientras mantiene el control de la relación. Es prácticamente la única posición en la que el hombre puede hacerlo en forma tan fácil y directa.

Según estudios realizados por los expertos Masters y Johnson, la técnica de intercambio sexual en que la mujer se coloca arriba tiene pocos de tractores. Algunas mujeres se han quejado de dolor durante la relación (tal vez debido a que la inserción es más profunda) mientras que varios hombres destacaron que la facilidad con que podían ver y acariciar a su pareja aceleraba tanto su excitación que les resultaba difícil mantener el control eyaculatorio. De todos modos, son sólo ideas sobre la salud y sexualidad. Cada pareja hallará distintas variantes en la búsqueda del placer. Eso es lo que convierte al sexo en algo propio, único e inigualable.

ELVARICOCELE

Una dolencia testicular que casi nunca es dolorosa, aunque en algunos casos puede provocar molestias y tiene una estrecha relación con la infertilidad masculina y sus repercusiones en la salud y sexualidad.

El varicocele es la dilatación venosa de las venas espermáticas. Puede afectar a cualquiera de los testículos aunque es más común en el izquierdo. El varicocele se presenta generalmente como una malformación de la desembocadura de una vena. El tratamiento para este caso en la salud y sexualidad del hombre es casi siempre quirúrgico pero en algunos casos se puede tratar con medicación para la circulación venosa. El varicocele que se opera es el que tiene reflujo venoso, es decir que la sangre circula por la vena no en un solo sentido sino en ambos. El método más común para detectar si existe reflujo venoso es el Doppler (un aparato que sirve, ni más ni menos, para amplificar los sonidos de nuestro cuerpo) que permite escuchar el paso de la sangre por las venas. Es una enfermedad que se desencadena generalmente en la adolescencia pero puede darse en cualquier momento de la vida de la salud y sexualidad de las personas. La mayoría de los médicos considera que existe una predisposición genética a padecerla.

De no tratarse esta afección a tiempo puede causar problemas en la formación de espermatozoides testiculares por aumento de la temperatura del testículo, llegando en casos extremos a provocar la esterilidad del testículo afectado.

El varicocele es una enfermedad que no produce un dolor agudo pero es bastante molesto. Los especialistas dedicados a la salud y sexualidad recomiendan el uso de suspensores: se sabe que el dolor se produce cuando los testículos están suspendidos.

Conozca los mecanismos del deseo sexual

Se sabe que en la salud y sexualidad depende de un centro cerebral y de determinadas hormonas; sin embargo, el deseo sexual sigue siendo un caprichoso sentimiento que aún mantiene sus misterios.

El deseo sexual, también llamado libido o interés sexual, es una pulsión que se traduce en nuestro cuerpo por sensaciones particulares que cualquiera puede identificar. También toma el aspecto de una tensión física que puede traducirse en una sensación de hormigueo a nivel de los órganos genitales, de la erección en los hombres, o de la lubricación en las mujeres.

En la salud y sexualidad del hombre, la fantasía y el deseo se ponen en marcha especialmente con la mirada. La imaginación masculina es esencialmente voyeurista. No obstante, en ambos sexos el deseo es simplemente imprevisible. En algunos casos, basta con un recuerdo, un pensamiento, una imagen, con olor o con un ambiente especial para activar el funcionamiento del deseo sexual. Según los especialistas, el deseo en la salud y sexualidad es netamente transgresor: se alimenta de la imaginación, de lo prohibido. Ama la novedad tanto como odia la rutina. Lo que lo liquida es, por supuesto, la cotidianidad y la monotonía. El deseo es autónomo, caprichoso, y tiene una libertad absoluta. Se esconde cuando queremos dominarlo, dirigirlo y programarlo. Entonces, sabemos que para él no hay peor idea que preparar meticulosamente el día y la hora de un encuentro amoroso.

Si, por el contrario, se deja que la pareja tenga libre albedrío para decidir el cómo y el cuándo, el deseo sexual estará contento y responderá en la medida de sus posibilidades, e incluso más y esto es realmente tener una buena salud y sexualidad.

Sabemos que el deseo es difícil de manejar, pero aún nos resta saber por qué , y cuáles son las variables que deciden sobre este escurridizo personaje de nuestra conducta.

El cerebro es su jefe

El deseo tiene como centro nuestro cerebro, más precisamente el sistema límbico. En efecto, esta parte del cerebro que domina la vida emocional es la principal fuente de nuestros deseos de la salud y sexualidad. Las células nerviosas o neuronas que lo constituyen, segregan dos neuromediadores: la serotonina y la dopamina. Estas secreciones disminuyen a medida que envejecemos, pero no desaparecen jamás. Una neurona del sistema límbico está programada para vivir durante mucho tiempo, incluso más que nosotros mismos. El cerebro, al igual que una computadora, tiene la función de regularizar, moderar, jerarquizar y decidir sobre los deseos de salud y sexualidad. Los neurofisiólogos experimentaron con la estimulación eléctrica de la región límbica del cerebro, logrando suscitar espontáneamente una amplia serie de reacciones afectivas, e incluso el orgasmo. Nuestro cerebro también está dotado de un centro de placer. Este es quien decide acerca de nuestros estados de ánimo, y es el encargado de dirigir nuestros comportamientos y reacciones. Además, el centro del placer determina cuáles serán nuestras fantasías y qué sentimientos amorosos tendremos en el futuro de nuestra salud y sexualidad. También es él quien transforma los hechos en recuerdos y por él se desencadenan las estimulaciones que conducen al deseo: una espera, un perfume, una voz, un olor, un roce, una respiración fuerte.

La hormona del amor tiene sus altibajos en la salud y sexualidad

Salud y SexualidadEl deseo nace en nuestro cerebro y viaja a través de las venas transportado por un conjunto de hormonas. De ellas, la que pone en marcha la emoción amorosa es la luliberina. Su fabricación está regulada por las hormonas sexuales, principalmente por la testosterona, pero también por el estradiol y la progesterona. Dos investigadores han descubierto recientemente que son principalmente las hormonas masculinas las que contribuyen a desencadenar el deseo sexual femenino de la salud y sexualidad. La producción de testosterona en las mujeres se maximiza durante el segundo tercio del ciclo menstrual, y el efecto aparece pocos días más tarde. Es decir, en los momentos inmediatamente anteriores y posteriores a la menstruación. Este ascenso de testosterona explicaría el hecho de que en las mujeres el deseo se intensifica durante este período, por lo cual se deduce que la ovulación no tiene relación alguna con el nivel de deseo sexual y la salud y sexualidad. Las hormonas también tienen una cuota de responsabilidad en las fluctuaciones del deseo amoroso. Y la famosa testosterona parece tener una influencia innegable sobre estas variaciones. Cuando esta variable disminuye (durante la menopausia o andropausia, por ejemplo) el deseo sexual también decrece. Es cierto que la testosterona está en su punto cumbre entre los 20 y 30 años, y que, a partir de los 50 a 60, el cuerpo la produce en menos proporción. Más allá de estos fundamentos neurofisiológicos estudiados en la salud y sexualidad de las personas, el deseo puede estar paralizado por procesos psicológicos como el miedo, la angustia e incluso por la depresión.

De esta manera, la inhibición del deseo, que es un síntoma bastamente abordado por los sexólogos, puede tener causas biológicas, pero también psíquicas, relaciónales y también socioculturales importantes en la salud y sexualidad.

Manifestaciones

Como todos sabemos, la excitación, es la expresión más identificable con el aumento del deseo sexual. Sin embargo en una buena salud y sexualidad, esta se manifiesta de diferentes formas. En el hombre es inmediata mediante la erección, pero en la mujer puede adoptar caminos distintos. Algunas sienten como una tensión en todo el cuerpo, los senos se endurecen, el corazón aligera sus latidos, mientras que otras experimentan un estado de embriaguez eufórica. Aunque las manifestaciones del deseo sean diferentes en los hombres y en las mujeres con respecto a su salud y sexualidad, ambos sexos comparten la fantasía como el principal responsable de este estado de ánimo.

La hora del amor

En el campo de la salud y sexualidad, hay incontables motivos que manejan los tiempos y las frecuencias coitales. El momento del día, la semana, el mes y aun el año, son algunas de las variables involuntarias que nos predisponen a la hora del amor.

La ventaja de la mañana

Investigadores y sexólogos franceses han efectuado un descubrimiento con respecto a la salud y sexualidad que ha sorprendido a más de uno: las erecciones matinales no responden a la presión de la vejiga, sino que son parte del sueño. En efecto, el hombre entra en erección cuatro o cinco veces todas las noches durante unos veinte minutos, sin importar lo que haya ocurrido durante el día (es indistinto que haya tenido un día agotador, o varios encuentros sexuales la noche previa). Durante la duración de los sueños (dividida en cuatro o cinco tramos) nuestros músculos se hallan en punto muerto, salvo dos excepciones: nuestros ojos se mueven al compás de nuestra mente dando lugar al R.E.M. (movimiento rápido ocular) y el pene entra en erección.

Pero esta cualidad no sólo es propiedad de los hombres porque gocen de una buena salud y sexualidad, ya que también las mujeres tienen una erección clitoridiana. Esta situación se repite entre las lactantes y entre las ancianas, invariablemente.

La diferencia en los sexos

En el plano sexual, los hombres rinden mucho más de mañana que de noche. Esto se debe a que la concentración de hormonas masculinas se eleva durante el sueño, para alcanzar su máximo inmediatamente antes del despertar. En consecuencia la salud y sexualidad, entre las 6 y las 8 de la mañana el hombre está en su apogeo y puede alcanzar los mejores desempeños en la cama.

A pesar de que los hombres encuentren el éxtasis con mayor facilidad en los meses de septiembre y octubre del otoño europeo, las mujeres tienen otro reloj interno: la pulsión sexual femenina alcanza su apogeo en invierno y en primavera (con un pico máximo en el primer mes de esta última estación).

En los hombres, entre las 18 horas y la medianoche se pierde la mitad de la capacidad amorosa.

En la salud y sexualidad por el lado femenino, la situación es similar. Los endocrinólogos sostienen que al fin de la noche el cerebro de la mujer segrega sustancias neuroexcitantes que activan su sistema límbico (centro del placer situado en el cerebro) y la impulsan a buscar placer sexual. Sin embargo, la mayoría prefiere los encuentros sexuales nocturnos, lo cual puede atribuirse a factores como la oscuridad, el misterio... pero por sobre todo, al tiempo libre. Las encuestas reflejan que sólo el 24% de las mujeres les afecta las relaciones matinales, mientras que en los hombres la proporción aumenta al 38%.

Por último, sólo el 7% de los encuestados disfruta del sexo dura el mediodía.

Las estaciones del amor

• El otoño favorece

El hombre es el único animal que siendo bebe cuando no tiene sed, y hace el amor todo el año. De hecho, esta frase es aproximada, ya que en los seres humanos existiría una estación de amor y de mayor salud y sexualidad.

Contrariamente a lo que cantan poetas, no es en la primavera donde se sit ú an los puntos culminantes de la vida amorosa del hombre, no en el oto ñ o. En el momento que la savia asciende a los árboles la hormona sexual masculina (testosterona) desciende a su nivel más bajo.

Un estudio reciente ha confirmado plenamente este carácter estacional de las pulsiones sexuales. Para realizar la encuesta, los investigadores se basaron en hombres de edades entre los 21 los 32 años. Los voluntarios registraron, durante un período de 14 meses, sus relaciones sexuales y sus masturbaciones es decir toda su actividad con respecto a su salud y sexualidad.

• El verano inhibe

En efecto, el nivel de la libido en los hombres hace una inflexión en los meses altos durante esta estación. Incluso se puede advertir, si nos remontamos a las tasas de nacimientos, que el lapso comprendido entre el 1 de julio y el 20 de agosto (1 de diciembre al 20 de enero del hemisferio sur) no es en absoluto favorable para las concepciones.

Los veranos calurosos provocan en hombres y mujeres un rechazo al sexo, lo que se ve traducido después de algunos meses en la disminución de las tasas de natalidad totalmente comprobado por los estudiosos de la salud y sexualidad. Las mismas estadísticas indican que el mes de setiembre es cuando más nacimientos se producen. Nueve meses antes nos encontramos con las fiestas de fin de año que, al parecer, tienen un efecto afrodisíaco sobre los humanos.

¿Cuántas veces por semana?

Resultados estadísticos demuestra cuáles la frecuencia sexual de los jóvenes franceses: el 35% confiesa tener 2 o 3 relaciones sexuales por semana, un 14,5% lo practica a diario, el 13% -menos activo- mantiene relaciones de pareja una vez por semana, y un 6,5% lo hace una vez por mes.

En cuanto a los argentinos, los porcentuales correspondientes indican que el 39% hace el amor dos o tres veces por semana, un 11% todos los días, el 10% una vez cada siete días, y el 17,5% practica juegos amorosos una vez por mes esto son informes sobre los que hemos verificado su veracidad sobre la salud y sexualidad.

COMO SIEMPRE ESPERAMOS QUE ESTOS CONSEJOS SEAN DE UTILIDAD PARA QUE SU SALUD Y SEXUALIDAD SEA SIEMPRE SANA Y PUEDA DISFRUTAR DE ESTA CON TOTAL SEGURIDAD, GRACIAS POR SU VISITA!!!

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